MIEMBRO
FANTASMA
Se
pueden imaginar sin alguna parte de su cuerpo, quizás sin un brazo,
quizás sin una pierna o quizás sin una oreja, pues como concepción
espacial de nuestro yo creo que es imposible, puesto que nuestra
mente nos consideraría inmediatamente como seres incompletos. Ahora
podrías imaginar que después de ya no tener esa parte de tu cuerpo,
siguieras percibiendo las sensaciones de la parte perdida.
Pues
esto amigos es lo que tienen que sufrir miles de personas posterior a
la amputación de un miembro situación o condición que
denominaremos síndrome Miembro Fantasma.
El
término amputación proviene del latín amputare y significa cortar
y separar, enteramente del cuerpo, un miembro o una porción de el.
El trauma es la principal causa de amputación en los países en vías
de desarrollo y es la segunda después de la enfermedad arterial
periférica en los países desarrollados. En México no se tienen
cifras precisas pero se estiman se realizan más de 80,000
amputaciones por año, siendo la primera causa de amputación las
complicaciones vasculares por pie diabético aunque sin olvidar las
amputaciones por cáncer.
De
este número tan sorprendente de personas que perderán una parte de
su organismo cerca del 80% desarrollar a la sensación de miembro
fantasma.
Ahora
bien aquí viene la parte interesante del asunto definiremos dolor en
el miembro residual como aquel que se origina en el segmento no
amputado, puede ser ocasionado por dolor propio de la cirugía, dolor
similar al dolor regional complejo, neuroma, infecciones,
complicaciones vasculares, dolor muscular, etc. Sensación fantasma
es la percepción no dolorosa del segmento amputado. El dolor
fantasma (DF) es la percepción dolorosa que se origina en el área
correspondiente al segmento amputado y que se genera después de una
amputación.
Pero
porque motivos conservamos las sensaciones de conservar un miembro
después de perdido este, quizás sea un proceso mental de negación
de perdida de este miembro aunque como médico y en búsqueda de una
explicación mas lógica del asunto.
El
término de “fantasmas sensoriales” aplicado a los miembros
amputados fue descrito por primera vez por Ambroise Paré en 1551, un
pionero de la cirugía y las prótesis. Su paciente se quejaba de que
seguía sintiendo el miembro perdido como si todavía existiera. René
Descartes también describió un caso de miembro fantasma.
Más
sin embargo quizás el primer caso adecuadamente descrito del asunto
fuera hecho en una novela y o en cualquier novela, sino en la novela
de Moby-Dick de Herman Mellville donde A Ahab, el capitán de la
Pequod le faltaba una pierna, que precisamente se había comido Moby
Dick, la ballena blanca. En el capítulo 108, Ahab llama a un
carpintero para que le haga una nueva pierna ortopédica, utilizando
marfil. Ahab le dice al carpintero que todavía siente su pierna
amputada “invisibly and uninterpenetratingly”. Su pierna fantasma
es como un “falsario, un maniquí”. “Mira”, le dice Ahab “pon
tu pierna viva aquí en el lugar donde estaba la mía; así, ahora,
hay solo una pierna clara para el ojo, pero hay dos para el alma”
descripción ciertamente no médica mas una clara descripción del
síndrome dentro de la literatura.
Más
sin embargo el que le dió verdadera categoría científica al
“miembro fantasma” fue un médico norteamericano
llamado Silas Weir Mitchell. Weir Mitchell era un neurólogo,
“un doctor de los nervios” en el Hospital Lane, en Filadelfia y
se le considera el fundador de la Neurología americana, con más de
ciento cincuenta publicaciones, muchas de ellas basadas en lo que vió
en los soldados heridos de la Guerra Civil norteamericana. Después
de Gettysburg, numerosos soldados heridos fueron llevados a Mitchell
para su tratamiento. El Hospital de la Calle Sur en Filadelfia,
recibió tantos amputados, que los soldados le llamaban directamente
“Hospital Muñón”. En relación con los miembros fantasmas,
aunque es seguro que muchos otros médicos habían oído historias
parecidas a los soldados amputados, él creyó en aquellas
descripciones extrañas que se repetían con tanta frecuencia.
Mitchell anotó que de 90 amputados que había tratado, 86 habían
desarrollado “fantasmas sensoriales” poco después de la pérdida
de un miembro. Se puso a describir una serie de variantes de estas
impresiones, algunos pacientes sentían esos miembros como irreales,
mientras que para otros eran auténticos, a algunos les generaba
dolor, a otros no. Mitchell escribió:
“Solo
un 5% de los hombres que sufrieron una amputación nunca tuvieron la
sensación de que esa parte de su cuerpo estaba todavía presente.
Del resto, hubo unos pocos que al cierto tiempo llegaron a olvidar el
miembro perdido, mientras que el resto mantenía una sensación de su
existencia que era más vívida, definida e intrusiva que la de su
miembro adjunto realmente vivo”.
Mitchell
describió muchos detalles sobre los miembros fantasmas, como que los
fantasmas eran típicamente incompletos y que el miembro imaginado
solía sentirse más corto que el miembro real. Mitchell vio
que la sensación podía ser estimulada por numerosas actividades
incluyendo un bostezo, o un roce o incluso cambios en el viento.
Mitchell también anotó que llevar una prótesis podía afectar al
fantasma e incluso estimular sensaciones de fantasmas en soldados
cuyo sensación de un miembro invisible habían desaparecido
previamente.
la
magia es que quizá en ese interés por los miembros fantasmas tenía
que ver un hombre al que había conocido durante la guerra. Se
llamaba Walt Whitman. En el invierno de 1862, en el momento más
sangriento de la Guerra, Whitman viajó a Virginia en busca de su
hermano que había sido herido en la batalla de Fredericksburg.
Cuando llegó, hacía pocos días que la batalla había terminado y
pudo ver “donde la sangre preciosa enrojecía la hierba hasta el
suelo”. Encontró el hospital de campaña del ejército de la
Unión, las tiendas rodeadas por tumbas recién cavadas donde los
nombres de los muertos se garabateaban en tablas de barril, en trozos
de tablero,
clavados
en el barro. Escribiendo a su madre, Whitman le describía “la
montaña de pies, brazos, piernas, etc bajo un árbol a la entrada
del hospital”
Whitman
se quedó durante tres años, dedicándose a coser heridas, a sujetar
las manos de los soldados, a hacerles limonada, a comprarles helados,
ropa interior y cigarrillos. En ocasiones, incluso les leyó poesía.
Mientras los médicos curaban sus heridas, él sanaba sus almas.
En
su diario Whitman recuerda como algunos días llegaban más de 1.000
heridos. En “Drum Taps” describe los cuerpos desechos que veía
cada día en el hospital.
“Del
muñón del brazo, la mano amputada, retiro la venda coagulada, quito
el tejido gangrenado, lavo las sustancias y la sangre. Sobre la
almohada, el soldado se encorva con el cuello doblado y la cabeza
caída a un lado. Sus ojos cerrados, su cara pálida, no se atreve a
mirar el muñón ensangrentado”
Allí,
Whitman empezó a oír de los algunos soldados que continuaban
“sintiendo” el brazo o pierna que habían perdido, a menudo con
un dolor que no se extinguía. Los pacientes decían que era como
vivir con fantasmas, que su propia carne herida había vuelto de la
muerte para perseguirles y acosarles.
Weir
Mitchell y Whitman se hicieron verdaderos amigos. Durante la mayor
parte de sus vidas, se escribieron en una densa correspondencia que
combinaba su amor a la literatura con las historias médicas. De
hecho fue Weir Mitchell quien en 1878 diagnosticó a Whitman un vaso
roto en el cerebro, un aneurisma cerebral, prescribiéndole “aire
de montaña” como tratamiento. Más tarde, Weir Mitchell mantuvo
económicamente al poeta, enviándole dinero cada mes durante más de
dos años.
Posterior
a los trabajos hechos por Mitchell se han realizad diversos trabajos
de investigación para poder explicar la sintomatologia, su
fisiopatologia y su tratamiento. La mayoria de los casos reportados
son en la amputación de miembros, pero se ha descrito el síndrome
en casos tan diversos como en la amputación de una mama en el cáncer
de mama, después de la extracción de un órgano quirúrgica,
“erecciones fantasmas” o incluso cólicos menstruales posterior a
la histerectomia.
La
presentación clínica del síndrome de “miembro fantasma” hasido descrito como sensación de hormigueo, alfileres, agujas; punzante, con ardor, opresión, descarga eléctrica, calambres,
trituración, picazón, dolor similar al descrito antes de la
amputación. También muy importante el descrito fenómeno de
telescopio que se puede explicar como la sensación de que la porción
proximal del miembro se siente encogida y la porción distal del
miembro se siente flotando o cerca del muñon.
Ahora
quizas la parte más interesante, el origen del sindrome delmiembro
fantasma,posterior a la sección de un nervio se presenta
degeneración retrógrada y acortamiento de las neuronas aferentes y,
como consecuencia de la lesión, edema y regeneración de los axones,
fenómeno conocido en inglés como sprouting, produciendo
la formación de neuromas, es decir, llevando a la formación de
terminaciones ampliadas y desorganizadas de fibras tipoA y C, cuya
descarga es ectópica y se aumenta durante el estímulo mecánico y
químico. Las fibras tipoC se caracterizan por mostrar una descarga
ectópica con un patrón irregular y lento, relacionándose con una
regulación al alza o expresión de novo de canales de sodio y
disminución de canales de potasio, así como una alteración de las
moléculas de transducción de señales mecano-sensibles, más sin
embargo no se ha podido comprobar esta teoría al introducir
analgesico en el tejido neuronal residual sin denotar cambios en los
síntomas de los pacientes.
Otra teoŕía es la teoría de negación de Freud siendo el dolor parte del proceso de duelo más sin embargo aunque se ha demostrado el aspecto psicologico influye en la presentación de los síntomas no ha explicado el origen de los mismos.
Otra
teoría es la de los mecanismos de Plasticidad
espinal donde Posterior a la lesión de un nervio
periférico, las neuronas del cuerno posterior de la médula espinal
muestran sensibilización central, proceso que se caracteriza por
presentar potenciación a largo plazo, en el cual estímulos
nociceptivos de corta duración generan potenciales postsinápticos
aumentados durante un largo período de tiempo. Así mismo se
presenta hiperexcitabilidad, reducción de procesos inhibitorios,
cambios estructurales de las terminaciones nerviosas centrales
sensoriales primarias, interneuronas y proyecciones neuronales. Las
interneuronas gabaérgicas y glicinérgicas de la médula espinal
pueden ser destruidas por una descarga rápida desde el tejido
lesionado y otros efectos de la axotomía, o pueden cambiar de un
efecto inhibitorio a excitatorio por influencia del factor
neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), y de este modo contribuir
a la hiperexcitabilidad. Adicionalmente, existe una regulación a la
baja de receptores opiáceos sobre terminaciones primarias aferentes
y neuronas espinales intrínsecas, por lo que la colecistocinina, un
inhibidor endógeno del receptor opioide, se regula al alza
exacerbando el efecto de desinhibición. Otro mecanismo que explica
la sensibilización es la facilitación del receptor NMDA
(N-Metil-D-aspartato) al glutamato inducida por inflamación.
Hasta
que en el siglo I9 posterior a estudios de magnetoencefalograma
(MEG), Ramachandran demostró que la representación cortical en
pacientes con manos amputadas cambiaba, siendo que las áreas que
rodeaban en la representación cortical a las manos,nombrando a la
cara y a los brazos se expandía corticalmente al territorio de la
mano durante un periodo corto de tiempo posterior a la amputación.
Todas
estas teorias hasta unificarse que son muchos los orígenes de los
síntomas en un síndrome de miembro fantasma.
El
dolor fantasma es una complicación frecuente después de la
amputación de una extremidad siendo una entidad conocida desde
tiempos históricos mas sin embargo hasta la fecha sin poder ser
comprendida del todo, encontrándose hasta la actualidad parte de sus
orígenes y su tratamiento aun sin ser descubierto.



















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