LA LUZ AL FINAL DEL TÙNEL
[…] en ese momento dejé de respirar y el corazón
se detuvo. Oí gritar a las enfermeras, mientras sentía que salía de mi cuerpo y
me deslizaba entre el colchón y la barandilla que había al lado de la cama ―en
realidad era como si pasase a través de la barandilla― hasta ponerme en el
suelo. Luego comencé a elevarme lentamente. Al subir vi que más enfermeras
estaban entrando precipitadamente en la habitación; serían unas doce. El doctor
estaba haciendo una ronda por el hospital y le llamaron. También le vi entrar.
Pensé “¿Qué está haciendo aquí?”. Floté hasta el techo, pasando al lado de la
lámpara que colgaba de él, y me detuve allí mirando hacia abajo. Me sentía como
si fuera un pedazo de papel que alguien ha arrojado hacia arriba. Desde allí
les miraba mientras intentaban reanimarme. Mi cuerpo estaba tumbado sobre la
cama y todos lo rodeaban. Oí decir a una enfermera: “¡Dios mío, ha muerto!”,
mientras otra se inclinaba para hacerme la respiración boca a boca. Le miraba
desde atrás mientras lo hacía. Nunca olvidaré su pelo; lo tenía muy corto.
Entraron con una máquina y me dieron descargas en el pecho. Al hacerlo, mi
cuerpo saltó y pude oír los chasquidos y crujidos de mis huesos. ¡Era algo
horrible! Mientras les veía allí abajo golpeando el pecho y doblando mis brazos
y piernas, pensaba: “¿Por qué están haciendo todo eso? Ya me he muerto”.
He extraído este
relato del libro “Vida después de la vida” de Raymond A. Moody como un ejemplo,
podríamos llamar “clásico”, de lo que se han venido en llamar “experiencias
cercanas a la muerte“, es decir, experiencias de personas que han recuperado la
consciencia después de que sus médicos las consideraran clínicamente muertas; o
bien, experiencias de personas que, en el curso de accidentes o enfermedades
graves, han estado muy cerca de la muerte física.
Podemos decir miles
de coas y teorías sobre estos fenómenos que han descrito los individuos que han
estado cercanos a la muerte, desde una
perspectiva espiritual que maneja un tipo de desdoblamiento astral
involuntario donde en el momento de la muerte se rompe el cordón de plata, ese
que tanto menciona en sus lecturas el grandioso Lobsang Rampa y que durante
toda la vida mantiene unida el alma al cuerpo y que durante los sueños nos
permite tener esos denominados “viajes astrales”. O por otro lado podemos
tratar de dar una explicación física, más al todavía presente es imposible dar
una explicación médica comprobada.
La historia de
estos fenómenos es tan antigua como la humanidad misma y se pueden encontrar
registros de experiencias similares en
la Biblia, en Los Diálogos de Platón, El Libro Egipcio de la Muerte y el Libro
Tibetano de la Muerte.
Tampoco ha escapado
ni por mucho menos del mundo literario:
De la obra de
Charles Dickens "Cuento de Navidad" “-Creo -contestó Scrooge-. Tengo
que creer. Pero, ¿por qué los espíritus vuelven a la tierra y por qué se
dirigen a mi?-A todos los hombres se les exige -replicó el Espectro- que su
espíritu se aparezca entre sus conocidos y que viajen de un lado a otro; y si
un espíritu no hace tales excursiones en su vida terrean, es condenado a
hacerlas después de la muerte. Es su destino vagar por el mundo -¡oh, miserable
de mí! -y no poder participar de lo que ve, aunque de ello participan los demás
y es la felicidad de ellos”. (Dickens, 2006, pág. 39)
En "Los
Miserables" de Víctor Hugo: -¡Prometedme!
-Os prometo. -Prometedme darme un beso en la frente cuando muera. Lo sentiré.
Su cabeza cayó entre las rodillas de Marius y se cerraron sus párpados. El la
creyó dormida para siempre, pero de pronto Eponina abrió lentamente los ojos,
que ya tenían la sombría profundidad de la muerte, y le dijo con un acento cuya
dulzura parecía venir de otro mundo: -Y mirad qué locura, señor Marius, creo
que estaba un poco enamorada de vos. Trató de sonreír y expiró”. (Marie Hugo,
2007, págs. 247-248).
En el siglo XIX,
varios relatos de ECM aparecieron en revistas de medicina. En el año 1889,
Wiltse reportó una ECM. En 1892, Heim describió 30 casos en montañistas que habían
caído cuando escalaban una montaña. Hyslop publicó varios artículos donde
describía la fenomenología de las “visiones de los moribundos” durante las
cuales no tuvieron experiencias fuera del cuerpo (EFC) pero señalaron haber
visto a personas fallecidas alrededor de sus lechos de enfermo
De todos estos
fenómenos encontrados tan diversos como oir que le declaran a uno muerto,
reunirse con personas fallecidas, revisión panorámica de toda su vida,
sensación de estar fuera del cuerpo, ninguno es tan debatido ni tan estudiado
como el de la “luz al final del túnel”.
Este fenómeno fue descrito desde
1905 por Ernest Dunbar quien describió la presencia del fenómeno en
pacientes los cuales se les eran administrados anestésicos. Siendo posteriormente mayormente detallados
por el Doctor Kluver en los años 30 describiendo la presencia de ciertos
patrones en las alucinaciones encontrando 4 principales (telaraña, espiral,
cono, tablero ajedrez o panal). En los
años 70 El doctor Kevin Drab estudio el fenómeno de túnel en 70 pacientes
concluyendo el fenómeno de túnel se presentaba en situaciones mèdicas serias y eran màs frecuentes en
paciente con un cambio agudo de su situación fisiológica como una caída brupta de la presión arterial o un
estado de choque. Posteriormente se conCluyo que en el 50% de pacientes que
experimentaban el fenómeno de túnel se concibia una luz al final del mismo. En
1981, se creó la Asociación Internacional para el Estudio de las ECM (IANDS,
por sus siglas en inglés) que se encargó de la publicación Anabiosis: Journal
for NearDeath Studies, la cual cambió su nombre, en 1987, por Journal of
Near-Death Studies que aparece 4 veces al año. Desde 1989, IANDS ha estado
organizando conferencias anuales sobre las ECM y en 1995 registró su página Web
(www.iands.org). En 1996, apareció la página Web (www.near-death.com) de Keving
Williams y en 1998, Jeffrey Long y Jody Long crearon la página Web (www.
nderf.org) de la Fundación para la Investigación de la ECM (NDERF, por sus
siglas en inglés) la cual ha reportado más de dos mil relatos sobre ECM
registradas en todo el mundo.
Despùes de una introducción en el estudio del
túnel antes de morir y la presencia de la luz al final del túnel podemos
delimitar hasta el momento la presencia de 6 teorías principales:
“La presencia de un túnel real”
Esta teoría concibe
la existencia de diferentes dimensiones ya conceptualizadas y aprobadas en el
mundo de la física por el hombre del siglo Albert Einstein, donde se
conceptualiza la existencia de mundos superiores dispuestos en una diferente
dimensión o un diferente plano y únicamente se puede realizar un enlace o una
conexión entre estos mundos mediante “el
túnel existente en el momento de la muerte”. El problema de esta teoría
es muy sencillo es una teoría que actualmente jamás se podría comprobar una
hipótesis con los avances tecnológicos actuales y muchos científicos han
desistido e incluso llevado su vida a trágicas consecuencias tratando de demostrar dichas existencias de diferentes
dimensiones (Blackmore, 1982).
“La representación de transición”
Podríamos describir
esta teoría como que el túnel representa una transición entre un estado de
conciencia a otro. Robert Crokall describió que existían tres momentos de la
muerte, la muerte física, la muerte del alma y finalmente la muerte del cuerpo
espiritual rompiendo el concepto del dualismo existente desde Rene
Descartes. Siendo que el túnel
representa un oscurecimiento o laguna al pasar de un estado a otro. Definiendo
este cambio de conciencia como un fenómeno psicológico a través del cual la
mente cambia de un estado normal de conciencia a un estado holográfico de
cuatro dimensiones. El problema de la explicación de esta teoría psicológica
seria el porque del uso del túnel como un símbolo de transición y no otro
objeto como una puerta, unas escaleras u algún otro objeto.
“Reviviendo recuerdos del nacimiento” Una de las
teorías mas famosas del túnel vino propuesta por Carl Sagan donde el túnel en realidad es el canal de
parto ya sea recordando el nacimiento o estableciendo el nacimiento hacia
nuestra siguiente vida. Inicialmente se estableció el problema de esta teoría
donde la poca percepción de los niños por el mundo externo y que al nacer por cesárea no debería existir
entonces el fenómeno de túnel. Motivo
por el cual se prefiere la percepción
contraria de Sagan que representa el nacimiento hacia otra vida y no el revivir
el nacimiento actual, donde incluso una tangente de la teoría representa que el
llanto de un recién nacido viene por el recuerdo de su anterior vida y la
necesidad de desprendimiento de esta hacia una nueva vida.
EXPERIENCIA FISIOLOGICA: Esta vendría siendo la explicación científica de las cosas donde en un estudio de Massachussets (2015) analizaron las señales eléctricas en el cerebro de unos roedores sometidos a falla cardiaca y vieron la presencia de actividad de un cerebro hiper alerta (las oscilaciones gamma del cerebro de los animales sufren un aumento considerable de actividad neurológica) segundos después de la muerte clínica. Demostrando que posterior a la privación de oxigeno posterior al paro cardiorrespiratorio hacen que las neuronas empiecen a disparar y formen patrones de actividad.
Estos patrones de actividad están configurados
por la forma en que el cerebro está conectado, y sabemos que algunos patrones
en la corteza visual parecen corresponder estrechamente a las alucinaciones
comúnmente reportadas (como los túneles). La visión
de la luz que
refieren los pacientes, se explicaría -según los científicos- por la actividad
de la corteza visual y las ondas gamma justo sobre esta área del cerebro. Esta
frenética actividad en el último instante de vida, sería
algo semejante a un estallido de impulsos neuroquímicos en el cerebro que
produciría los episodios referidos de visiones, proyecciones, voces y demás
detalles de los relatos de pacientes que han regresado de la muerte. El
problema de esta teoría es que todas las pruebas han sido llevadas en animales
y aunque filmográficamente se ha estudiado en personas (Martyrs) esto por
ningún concepto es ético o viable en
evidencia científica.
En el artículo ‘Peace of mind: near-death
experiencies now found to have scientific explanations’, publicado en
septiembre del 2011 en ‘Scientific American’, investigadores ingleses intenta
darles explicación a algunos de los relatos más comunes. Por ejemplo, sus
autores señalan que la sensación de abandonar el cuerpo y ser testigo de la
propia muerte, es similar a la descrita en el síndrome de Cotard, un desorden
psiquiátrico según el cual los afectados, cuyo cerebro tiene déficits de
algunos neurotransmisores (sustancias que dinamizan la función cerebral), creen
estar muertos
En el mismo estudio, los investigadores
sostienen que el túnel puede ser explicado por el proceso que deja sin oxígeno
a las células de la retina, que son neuronas. En últimas, esta isquemia las
activa tanto que transmiten a la corteza cerebral un destello; cuando las
personas recuperan la conciencia, tienden a describirlo como una luz brillante.
Hipótesis
neuroquímicas: Se ha postulado que la liberación
de endorfinas podría explicar algunas de las manifestaciones de las ECM. Las
endorfinas producen analgesia, sensación de paz y bienestar, síntomas que son
comunes en las ECM. Sin embargo, ellas ocasionan efectos de larga duración
cuando son liberadas; además, la inyección de endorfinas produce analgesia que
dura horas. En contraste, el comienzo y el final de una ECM son generalmente
abruptos, incluyendo la disminución del dolor que sólo se produce mientras dura
la experiencia. Además, la liberación de endorfinas no explicaría otros
componentes típicos de las ECM, como las EFC, la revisión de la vida, los
efectos positivos y la visión de seres ya fallecidos. Se ha sugerido que
agentes neuroprotectores semejantes a la ketamina pueden disminuir el estrés y
actuar sobre los receptores NMDA. La ketamina es un analgésico que ocupa
selectivamente esos receptores y, a dosis subanestésicas puede producir la
sensación de estar fuera del cuerpo y otras experiencias, tales como el viaje a
través de un túnel oscuro hacia la luz, la sensación de estar muerto y la unión
con Dios. Sin embargo, a diferencia de la gran mayoría de las ECM, las
experiencias ocasionadas por la ketamina producen miedo y los pacientes se
resisten a repetirlas; además, rasgos importantes de las ECM como la revisión
de la vida y la visión de gente ya fallecida no se han reportado después de la
administración de ketamina.
Hipótesis
neuroanatómicas:
Se cree que la actividad anormal
del sistema límbico y de los lóbulos temporales produce las ECM. Se ha
propuesto que el desbalance en las concentraciones de serotonina y otras
monoaminas produce una actividad anormal de los lóbulos temporales. También se
ha postulado que la hipoxia y el estrés psicológico ocasionan una disfunción
del lóbulo temporal y la liberación de neurotransmisores endógenos que producen
analgesia y euforia. Algunos autores han propuesto que la estimulación
eléctrica de los lóbulos temporales y la epilepsia del lóbulo temporal producen
fenómenos similares a las ECM. Sin embargo, la estimulación eléctrica de la
corteza cerebral no es igual a la actividad eléctrica fisiológica y no produce
una activación localizada en la región estimulada. En el año 2002, Blanke y
col. reportaron la inducción de una EFC mediante la estimulación
eléctrica del giro angular derecho de una paciente que estaba siendo evaluada
por epilepsia del lóbulo temporal derecho. Cuando los neurocirujanos
estimularon esa región cerebral la paciente re portó que se estaba “hundiendo
en la cama” o “cayendo de lo alto”. Cuando incrementaron la intensidad del
estímulo eléctrico reportó, “me veo acostada en la cama, desde arriba, pero
sólo veo mis piernas y la parte inferior del tronco”. Cuando le pidieron a la
paciente que observara sus piernas durante la estimulación eléctrica ella
reportó que “se estaban acortando”. Al solicitarle que mirara sus brazos dijo
que su brazo izquierdo se había acortado, pero el derecho no estaba afectado.
Estas observaciones les permitieron a los autores postular que las EFC pueden
ser inducidas artificialmente mediante la estimulación eléctrica de la corteza
cerebral.
No existen
evidencias que apoyen estos modelos fisiológicos, neuroquímicos y
neuroanatómicos para explicar las ECM. Sin embargo, se han propuesto modelos
multifactoriales basados en la combinación de todos los factores antes
descritos (hipoxia cerebral, liberación de serotonina, endorfinas o compuestos
similares a la ketamina).
HIPOTESIS
EXPLICATIVAS:
Espiritual
Que la mente, consciencia, psique, alma o espíritu como entidad inmaterial, se separa del cuerpo físico, que
actúa como mero soporte material, para dirigirse a otro reino.
Evidencias y grupos
a favor de la teoría espiritual del asunto existen varias como la del cardiólogo Michael Sabom quien ha expuesto en sus libros varios casos que
opina ofrecen pruebas que apoyan esta suposición, al considerar que la
información que facilitaron los pacientes tras volver en sí no la pudieron
obtener por medios “naturales” (se refiere al típico caso de que la paciente
puede describir el número de personas que había en la habitación, lo que decían
e incluso, algunos detalles concretos de su indumentaria). Sin embargo, algunos
críticos (como Susan Blackmore) siguen sin convencerse ya que creen que no se
han descartado todas las explicaciones no paranormales para esta obtención de
información debido al fenómeno conocido como “memoria selectiva” para detalles
concretos.
Psicoanalítica
En 1976 se sugirió que la ECM era una forma de despersonalización, de disociación, que actúa como defensa
ante la amenaza de muerte en situaciones de extremo peligro.
Psiquiátricamente, la disociación se define como una respuesta adaptativa a un trauma físico o emocional intolerable y,
según el DSM-IV, no debe ser considerada patológica por sí sola; para estimar
su potencial “malignidad” con mayor precisión se cuenta con los cuestionarios DES y DES-T. La disociación es la capacidad de abstraerse de la realidad (verbigracia, alguien que está
concentrado viendo la televisión); este tipo de respuesta aparece en algunas
víctimas de trauma (secuestros, violaciones…) que, inconscientemente, intentan
evitar esta realidad desagradable con fantasías más apacibles.
Respecto a esta teoría disociativa, Bruce Greyson publicó en el Lancet (2000) un artículo en el que busca una
relación entre los trastornos disociativos, como patología psiquiátrica, y las ECM. Concluye que
las personas que han sufrido una ECM obtienen mayores puntuaciones en los test
DES que aquellas que no han tenido ninguna, si bien los valores se mantienen
siempre por debajo del umbral de lo patológico. Otro estudio de Greyson,
publicado en 2003, afirma que existen personalidades “proclives” a la ECM y, lo
que es más curioso, que esta tendencia es independiente de la religiosidad.
Quizás lo más interesante y divertido al
respecto es que después de todo lo leído y lo escrito la respuesta sigue siendo
un rotundo No se. Donde en mi opinión personal es un tema muy delicado y
complicado que no puede prestarse a una verdad absoluta y quizás tome parte de
mil verdades por lo que siguiendo el camino del budismo del sendero medio
prefiero pensar que es un poco de cada una de las teorías. Por lo cual el túnel
antes de morir y la luz al final del túnel no tenga ningún significado rotundo
para cada uno de nosotros hasta el mismísimo momento de nuestra muerte.




















































