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22/3/17

EL TUNEL DE LA MUERTE



LA LUZ AL FINAL DEL TÙNEL

[…] en ese momento dejé de respirar y el corazón se detuvo. Oí gritar a las enfermeras, mientras sentía que salía de mi cuerpo y me deslizaba entre el colchón y la barandilla que había al lado de la cama ―en realidad era como si pasase a través de la barandilla― hasta ponerme en el suelo. Luego comencé a elevarme lentamente. Al subir vi que más enfermeras estaban entrando precipitadamente en la habitación; serían unas doce. El doctor estaba haciendo una ronda por el hospital y le llamaron. También le vi entrar. Pensé “¿Qué está haciendo aquí?”. Floté hasta el techo, pasando al lado de la lámpara que colgaba de él, y me detuve allí mirando hacia abajo. Me sentía como si fuera un pedazo de papel que alguien ha arrojado hacia arriba. Desde allí les miraba mientras intentaban reanimarme. Mi cuerpo estaba tumbado sobre la cama y todos lo rodeaban. Oí decir a una enfermera: “¡Dios mío, ha muerto!”, mientras otra se inclinaba para hacerme la respiración boca a boca. Le miraba desde atrás mientras lo hacía. Nunca olvidaré su pelo; lo tenía muy corto. Entraron con una máquina y me dieron descargas en el pecho. Al hacerlo, mi cuerpo saltó y pude oír los chasquidos y crujidos de mis huesos. ¡Era algo horrible! Mientras les veía allí abajo golpeando el pecho y doblando mis brazos y piernas, pensaba: “¿Por qué están haciendo todo eso? Ya me he muerto”.

He extraído este relato del libro “Vida después de la vida” de Raymond A. Moody como un ejemplo, podríamos llamar “clásico”, de lo que se han venido en llamar “experiencias cercanas a la muerte“, es decir, experiencias de personas que han recuperado la consciencia después de que sus médicos las consideraran clínicamente muertas; o bien, experiencias de personas que, en el curso de accidentes o enfermedades graves, han estado muy cerca de la muerte física.


Podemos decir miles de coas y teorías sobre estos fenómenos que han descrito los individuos que han estado cercanos a la muerte, desde una  perspectiva espiritual que maneja un tipo de desdoblamiento astral involuntario donde en el momento de la muerte se rompe el cordón de plata, ese que tanto menciona en sus lecturas el grandioso Lobsang Rampa y que durante toda la vida mantiene unida el alma al cuerpo y que durante los sueños nos permite tener esos denominados “viajes astrales”. O por otro lado podemos tratar de dar una explicación física, más al todavía presente es imposible dar una explicación médica comprobada.


La historia de estos fenómenos es tan antigua como la humanidad misma y se pueden encontrar registros de  experiencias similares en la Biblia, en Los Diálogos de Platón, El Libro Egipcio de la Muerte y el Libro Tibetano de la Muerte. 
Tampoco ha escapado ni por mucho menos del mundo literario:
De la obra de Charles Dickens "Cuento de Navidad" “-Creo -contestó Scrooge-. Tengo que creer. Pero, ¿por qué los espíritus vuelven a la tierra y por qué se dirigen a mi?-A todos los hombres se les exige -replicó el Espectro- que su espíritu se aparezca entre sus conocidos y que viajen de un lado a otro; y si un espíritu no hace tales excursiones en su vida terrean, es condenado a hacerlas después de la muerte. Es su destino vagar por el mundo -¡oh, miserable de mí! -y no poder participar de lo que ve, aunque de ello participan los demás y es la felicidad de ellos”. (Dickens, 2006, pág. 39)



En "Los Miserables" de Víctor Hugo:  -¡Prometedme! -Os prometo. -Prometedme darme un beso en la frente cuando muera. Lo sentiré. Su cabeza cayó entre las rodillas de Marius y se cerraron sus párpados. El la creyó dormida para siempre, pero de pronto Eponina abrió lentamente los ojos, que ya tenían la sombría profundidad de la muerte, y le dijo con un acento cuya dulzura parecía venir de otro mundo: -Y mirad qué locura, señor Marius, creo que estaba un poco enamorada de vos. Trató de sonreír y expiró”. (Marie Hugo, 2007, págs. 247-248).



En el siglo XIX, varios relatos de ECM aparecieron en revistas de medicina. En el año 1889, Wiltse  reportó una ECM. En 1892, Heim  describió 30 casos en montañistas que habían caído cuando escalaban una montaña. Hyslop publicó varios artículos donde describía la fenomenología de las “visiones de los moribundos” durante las cuales no tuvieron experiencias fuera del cuerpo (EFC) pero señalaron haber visto a personas fallecidas alrededor de sus lechos de enfermo

De todos estos fenómenos encontrados tan diversos como oir que le declaran a uno muerto, reunirse con personas fallecidas, revisión panorámica de toda su vida, sensación de estar fuera del cuerpo, ninguno es tan debatido ni tan estudiado como el de la “luz al final del túnel”.  Este fenómeno fue descrito desde  1905 por Ernest Dunbar quien describió la presencia del fenómeno en pacientes los cuales se les eran administrados anestésicos.  Siendo posteriormente mayormente detallados por el Doctor Kluver en los años 30 describiendo la presencia de ciertos patrones en las alucinaciones encontrando 4 principales (telaraña, espiral, cono, tablero ajedrez o panal).  En los años 70 El doctor Kevin Drab estudio el fenómeno de túnel en 70 pacientes concluyendo el fenómeno de túnel se presentaba en situaciones  mèdicas serias y eran màs frecuentes en paciente con un cambio agudo de su situación fisiológica como  una caída brupta de la presión arterial o un estado de choque. Posteriormente se conCluyo que en el 50% de pacientes que experimentaban el fenómeno de túnel se concibia una luz al final del mismo. En 1981, se creó la Asociación Internacional para el Estudio de las ECM (IANDS, por sus siglas en inglés) que se encargó de la publicación Anabiosis: Journal for NearDeath Studies, la cual cambió su nombre, en 1987, por Journal of Near-Death Studies que aparece 4 veces al año. Desde 1989, IANDS ha estado organizando conferencias anuales sobre las ECM y en 1995 registró su página Web (www.iands.org). En 1996, apareció la página Web (www.near-death.com) de Keving Williams y en 1998, Jeffrey Long y Jody Long crearon la página Web (www. nderf.org) de la Fundación para la Investigación de la ECM (NDERF, por sus siglas en inglés) la cual ha reportado más de dos mil relatos sobre ECM registradas en todo el mundo.


Despùes de una introducción en el estudio del túnel antes de morir y la presencia de la luz al final del túnel podemos delimitar hasta el momento la presencia de 6 teorías principales:

“La presencia de un túnel real”
Esta teoría concibe la existencia de diferentes dimensiones ya conceptualizadas y aprobadas en el mundo de la física por el hombre del siglo Albert Einstein, donde se conceptualiza la existencia de mundos superiores dispuestos en una diferente dimensión o un diferente plano y únicamente se puede realizar un enlace o una conexión entre estos mundos mediante “el  túnel existente en el momento de la muerte”. El problema de esta teoría es muy sencillo es una teoría que actualmente jamás se podría comprobar una hipótesis con los avances tecnológicos actuales y muchos científicos han desistido e incluso llevado su vida a trágicas consecuencias tratando de  demostrar dichas existencias de diferentes dimensiones (Blackmore, 1982).


“La representación de transición”
Podríamos describir esta teoría como que el túnel representa una transición entre un estado de conciencia a otro. Robert Crokall describió que existían tres momentos de la muerte, la muerte física, la muerte del alma y finalmente la muerte del cuerpo espiritual rompiendo el concepto del dualismo existente desde Rene Descartes.  Siendo que el túnel representa un oscurecimiento o laguna al pasar de un estado a otro. Definiendo este cambio de conciencia como un fenómeno psicológico a través del cual la mente cambia de un estado normal de conciencia a un estado holográfico de cuatro dimensiones. El problema de la explicación de esta teoría psicológica seria el porque del uso del túnel como un símbolo de transición y no otro objeto como una puerta, unas escaleras u algún otro objeto.

“Reviviendo recuerdos del nacimiento” Una de las teorías mas famosas del túnel vino propuesta por Carl Sagan  donde el túnel en realidad es el canal de parto ya sea recordando el nacimiento o estableciendo el nacimiento hacia nuestra siguiente vida. Inicialmente se estableció el problema de esta teoría donde la poca percepción de los niños por el mundo externo y  que al nacer por cesárea no debería existir entonces el fenómeno de túnel.  Motivo por  el cual se prefiere la percepción contraria de Sagan que representa el nacimiento hacia otra vida y no el revivir el nacimiento actual, donde incluso una tangente de la teoría representa que el llanto de un recién nacido viene por el recuerdo de su anterior vida y la necesidad de desprendimiento de esta hacia una nueva vida.

EXPERIENCIA FISIOLOGICA: Esta vendría siendo la explicación científica de las cosas  donde en un  estudio de Massachussets (2015) analizaron las señales eléctricas en el cerebro de unos roedores  sometidos a falla cardiaca y vieron la presencia de actividad de un cerebro hiper alerta (las oscilaciones gamma del cerebro de los animales sufren un aumento considerable de actividad neurológica) segundos después de la muerte clínica. Demostrando que posterior a la privación de oxigeno posterior al paro cardiorrespiratorio hacen que las neuronas empiecen a disparar y formen patrones de actividad.

Estos patrones de actividad están configurados por la forma en que el cerebro está conectado, y sabemos que algunos patrones en la corteza visual parecen corresponder estrechamente a las alucinaciones comúnmente reportadas (como los túneles). La visión de la luz que refieren los pacientes, se explicaría -según los científicos- por la actividad de la corteza visual y las ondas gamma justo sobre esta área del cerebro. Esta frenética actividad en el último instante de vida, sería algo semejante a un estallido de impulsos neuroquímicos en el cerebro que produciría los episodios referidos de visiones, proyecciones, voces y demás detalles de los relatos de pacientes que han regresado de la muerte. El problema de esta teoría es que todas las pruebas han sido llevadas en animales y aunque filmográficamente se ha estudiado en personas (Martyrs) esto por ningún  concepto es ético o viable en evidencia científica.

En el artículo ‘Peace of mind: near-death experiencies now found to have scientific explanations’, publicado en septiembre del 2011 en ‘Scientific American’, investigadores ingleses intenta darles explicación a algunos de los relatos más comunes. Por ejemplo, sus autores señalan que la sensación de abandonar el cuerpo y ser testigo de la propia muerte, es similar a la descrita en el síndrome de Cotard, un desorden psiquiátrico según el cual los afectados, cuyo cerebro tiene déficits de algunos neurotransmisores (sustancias que dinamizan la función cerebral), creen estar muertos
En el mismo estudio, los investigadores sostienen que el túnel puede ser explicado por el proceso que deja sin oxígeno a las células de la retina, que son neuronas. En últimas, esta isquemia las activa tanto que transmiten a la corteza cerebral un destello; cuando las personas recuperan la conciencia, tienden a describirlo como una luz brillante. 



Hipótesis neuroquímicas: Se ha postulado que la liberación de endorfinas podría explicar algunas de las manifestaciones de las ECM. Las endorfinas producen analgesia, sensación de paz y bienestar, síntomas que son comunes en las ECM. Sin embargo, ellas ocasionan efectos de larga duración cuando son liberadas; además, la inyección de endorfinas produce analgesia que dura horas. En contraste, el comienzo y el final de una ECM son generalmente abruptos, incluyendo la disminución del dolor que sólo se produce mientras dura la experiencia. Además, la liberación de endorfinas no explicaría otros componentes típicos de las ECM, como las EFC, la revisión de la vida, los efectos positivos y la visión de seres ya fallecidos. Se ha sugerido que agentes neuroprotectores semejantes a la ketamina pueden disminuir el estrés y actuar sobre los receptores NMDA. La ketamina es un analgésico que ocupa selectivamente esos receptores y, a dosis subanestésicas puede producir la sensación de estar fuera del cuerpo y otras experiencias, tales como el viaje a través de un túnel oscuro hacia la luz, la sensación de estar muerto y la unión con Dios. Sin embargo, a diferencia de la gran mayoría de las ECM, las experiencias ocasionadas por la ketamina producen miedo y los pacientes se resisten a repetirlas; además, rasgos importantes de las ECM como la revisión de la vida y la visión de gente ya fallecida no se han reportado después de la administración de ketamina.

Hipótesis neuroanatómicas: 
Se cree que la actividad anormal del sistema límbico y de los lóbulos temporales produce las ECM. Se ha propuesto que el desbalance en las concentraciones de serotonina y otras monoaminas produce una actividad anormal de los lóbulos temporales. También se ha postulado que la hipoxia y el estrés psicológico ocasionan una disfunción del lóbulo temporal y la liberación de neurotransmisores endógenos que producen analgesia y euforia. Algunos autores han propuesto que la estimulación eléctrica de los lóbulos temporales y la epilepsia del lóbulo temporal producen fenómenos similares a las ECM. Sin embargo, la estimulación eléctrica de la corteza cerebral no es igual a la actividad eléctrica fisiológica y no produce una activación localizada en la región estimulada. En el año 2002, Blanke y col. reportaron la inducción de una EFC mediante la estimulación eléctrica del giro angular derecho de una paciente que estaba siendo evaluada por epilepsia del lóbulo temporal derecho. Cuando los neurocirujanos estimularon esa región cerebral la paciente re portó que se estaba “hundiendo en la cama” o “cayendo de lo alto”. Cuando incrementaron la intensidad del estímulo eléctrico reportó, “me veo acostada en la cama, desde arriba, pero sólo veo mis piernas y la parte inferior del tronco”. Cuando le pidieron a la paciente que observara sus piernas durante la estimulación eléctrica ella reportó que “se estaban acortando”. Al solicitarle que mirara sus brazos dijo que su brazo izquierdo se había acortado, pero el derecho no estaba afectado. Estas observaciones les permitieron a los autores postular que las EFC pueden ser inducidas artificialmente mediante la estimulación eléctrica de la corteza cerebral.

No existen evidencias que apoyen estos modelos fisiológicos, neuroquímicos y neuroanatómicos para explicar las ECM. Sin embargo, se han propuesto modelos multifactoriales basados en la combinación de todos los factores antes descritos (hipoxia cerebral, liberación de serotonina, endorfinas o compuestos similares a la ketamina).


HIPOTESIS EXPLICATIVAS:
Espiritual
Que la mente, consciencia, psique, alma o espíritu como entidad inmaterial, se separa del cuerpo físico, que actúa como mero soporte material, para dirigirse a otro reino.
Evidencias y grupos a favor de la teoría espiritual del asunto existen varias como la del  cardiólogo Michael Sabom  quien  ha expuesto en sus libros varios casos que opina ofrecen pruebas que apoyan esta suposición, al considerar que la información que facilitaron los pacientes tras volver en sí no la pudieron obtener por medios “naturales” (se refiere al típico caso de que la paciente puede describir el número de personas que había en la habitación, lo que decían e incluso, algunos detalles concretos de su indumentaria). Sin embargo, algunos críticos (como Susan Blackmore) siguen sin convencerse ya que creen que no se han descartado todas las explicaciones no paranormales para esta obtención de información debido al fenómeno conocido como “memoria selectiva” para detalles concretos.


Psicoanalítica

En 1976 se sugirió que la ECM era una forma de despersonalización, de disociación, que actúa como defensa ante la amenaza de muerte en situaciones de extremo peligro. Psiquiátricamente, la disociación se define como una respuesta adaptativa a un trauma físico o emocional intolerable y, según el DSM-IV, no debe ser considerada patológica por sí sola; para estimar su potencial “malignidad” con mayor precisión se cuenta con los cuestionarios DES y DES-T. La disociación es la capacidad de abstraerse de la realidad (verbigracia, alguien que está concentrado viendo la televisión); este tipo de respuesta aparece en algunas víctimas de trauma (secuestros, violaciones…) que, inconscientemente, intentan evitar esta realidad desagradable con fantasías más apacibles.
Respecto a esta teoría disociativa, Bruce Greyson publicó en el Lancet (2000) un artículo en el que busca una relación entre los trastornos disociativos, como patología psiquiátrica, y las ECM. Concluye que las personas que han sufrido una ECM obtienen mayores puntuaciones en los test DES que aquellas que no han tenido ninguna, si bien los valores se mantienen siempre por debajo del umbral de lo patológico. Otro estudio de Greyson, publicado en 2003, afirma que existen personalidades “proclives” a la ECM y, lo que es más curioso, que esta tendencia es independiente de la religiosidad.




Quizás lo más interesante y divertido al respecto es que después de todo lo leído y lo escrito la respuesta sigue siendo un rotundo No se. Donde en mi opinión personal es un tema muy delicado y complicado que no puede prestarse a una verdad absoluta y quizás tome parte de mil verdades por lo que siguiendo el camino del budismo del sendero medio prefiero pensar que es un poco de cada una de las teorías. Por lo cual el túnel antes de morir y la luz al final del túnel no tenga ningún significado rotundo para cada uno de nosotros hasta el mismísimo momento de nuestra muerte.

1 comentario:

  1. quizás dependa de las circunstancias en que estés envuelto a la hora de tu ultimo suspiro, la manera en la que experimentaras ese paso dentro de lo desconocido, pero así como nacimos también moriremos y en su momento todos lo sabremos. Un saludo Doc y sigue subiendo más que me dejas pensando.

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