Francsico de Goya
Poco se puede decir de
este pintor español que no se conozca, el que a mi me gusto mi segundo pintor
favorito unicamente detras del grandisimo Salvador Dali que tendre el gusto de
escribir en un futuro.
Primero que nada se
debe decir que quizas si no hubiera tenido la maldición de su
sordera a la joven edad de 45 años no hubieramos conocido al
magistral Goya y aunque no menos perfeccionistas sus cuadros previos, no
hubiera trascendido en la historia como lo ha hecho y se hubiera convertido en
el precursor de las vanguardias y hubiera cambiado trascendentalmente su
estilo, figura y forma decada una de sus pinturas. Porque quien no conoce el
verdadero sufrimiento, quizas no pueda llegar a la verdadera belleza.
VIDA
Francsico de Goya y Lucientes
nacido en Fuendetodos, provincia
de Zaragoza(España), el 30 de marzo de 1746,en el seno de una familia de
mediana posición social. Su padre Jose
maestro dorador, artesano que gozo de cierta notoriedad artistica en la ciudad
a mediados delsiglo XVIII. Su madre Gracia provenia de una familia de
labradores infanzones (pequeña nobleza). De su matrimonio Francisco tuvo 5
hermanos ita (1737), la mayor, que cuidaría de sus padres; Tomás (1739),
dorador como su padre; Jacinta (1743), fallecida a los siete años, Mariano
(1750), fallecido niño; y Camilo (1752) que, tras sus estudios eclesiásticos en
la Universidad de Zaragoza, fue capellán en Chinchón, no lejos de Madrid. Su
padre Jose fue quien animo al futuro pintor a entrar como aprendiz, cuando tenia
12 años, en el taller de José Luzan
donde estuvo cuatro años, con él aprendió las primeras mezclas, aprendió
ciertos detalles, descubrió la disciplina, pero sobre todo, hizo y trabó
verdaderas y valiosas amistades. Sin embargo, se han atribuido a esta etapa
algunos cuadros de tema religioso que acusan el estilo barroco tardío napolitano de su primer maestro, que se puede percibir en Sagrada Familia con San Joaquín y
Santa Ana ante el Eterno en gloria,
datada, según José Manuel Arnaiz, entre 1760 y 1763.
Fue aquí donde conociera a Francisco Bayéu, quien más tarde iría a
convertirse en pintor de la corte, y con cuya hermana, Josefa, habría de
casarse más tarde Goya. Otra de las personas que Goya habría de conocer lo fue
Francisco Zapater, quien se convirtiese poco después en gran amigo y
corresponsal de toda la vida. Persona que se convirtiera, así mismo, en su más
fiel admirador. Sin embargo, la estancia de Goya en Zaragoza no fue siempre
permanente, pues hubo que abandonarla. Su carácter hosco, recio e incluso
violento llegaron acarrearle nuevas dificultades. Por eso, luego de una riña
callejera en la que hubo hasta muertos, Goya juzgó conveniente trasladarse a
Madrid en el año de 1763. Sus habilidades pictóricas
se desarrollaron lentamente en parte debido a la imposibilidad de
tener referentes fuera de su reducido entorno. No siendo ajeno al fracaso Goya
participo en n los concursos convocados por la Academia de San Fernando pero
fracasó en sendas ocasiones en los años 1763 y 1766 donde noobtuvo ningun tipo
de premio o reconocimiento.
En realidad muy poco se sabe acerca de este período de Goya en
Madrid. Parece, sin embargo, que su vida disoluta, y afición a las peleas
callejeras, le obligaron, hasta cierto punto, el tener que seguir viajando; o,
como dirían otros, “huyendo de la justicia”. Se dice, también, que es probable
que se uniera a un grupo de toreros ambulantes y que viajara hasta las costas
del Mediterráneo, donde lo más seguro hubiese embarcado para Italia. De aquí
inicia una de las aficiones que lo acompañan dirante toda su vida el toreo.
La temática religiosa domina en su juventud, en la que ya destacan
obras interesantes. Sus trabajos y proximidad al pintor Francisco Bayeu, bien
posicionado, lo llevan a Roma, Venecia, Bolonia y otras ciudades italianas
donde perfecciona su estilo y conoce en profundidad la obra de otros genios
como Rubens o Rafael. Acerca de su
recorrido y actividades durante este viaje de estudios existe un valioso
documento, un álbum de apuntes denominado Cuaderno italia, que inaugura una serie de cuadernos de bocetos y anotaciones
conservados en su mayor parte en el Museo del Prado. En italia despues de su
acercamiento a los maestros del neoclasiciscmo, Goya logra una primera
revolución pictorica despojandose de las estampas pictoricas por las alegorias
mitologicas encontradas en el neoclasicismo y del cromatismo barroco (rojo,
azul y naranja que representaban lo sobrenatra religioso), adoptando colores
clasicistas con tonos pasteles, suaves
azules y grisesperla muy identificado en
el cuadro de Aníbal vencedor contempla
por primera vez Italia desde los Alpes
con el cual se hace acreedor de orgullo, cierta reputación y gana el segundo
lugar en un concurso de pintura organizado por la Academia de Parma, asi mismo
con el dinero recaudado le sirve para emprender su viaje de regreso a
Zaragoza.
ANIBAL VENCEDOR EN LOS ALPES:
De regreso en Zaragoza se le encargó la que iba a ser el primer
encargo importante de este joven pintor, la decoración de la bóveda de una de
las capillas de la Basílica del Pilar en Zaragoza y posteriormente se le
encarga también la decoración de los murales del palacio de Sobradiel, y los de
la Cartuja de Aula Dei, a las afueras de Zaragoza, convertiendose en esos
momentos en el pintor Aragones mas conocido del momento.
ENTIERRO DE CRISTO:
Como había mencionado, Goya había trabado amistad con la familia
Bayéu, particularmente con Francisco Bayéu, pintor y amigo suyo, es de este
quien obtiene la influencia necesaria
para ser llamado por el austriaco Rafael
Mengs para que se encargara de los “cartones” para tapices, los cuales iban a
darle su primera “oportunidad” en la corte. Y así fue como, de 1776 a 1780,
Goya empezó a trabajar en sus rápidos y frescos cartones, pintando más de una
veintena, algunos de los cuales fueron rechazados por los obreros por ser éstos
(los frescos), demasiado difíciles de pintar. Esta etapa representaba una nueva
revolución pictorica en el autor donde nuevamente tiene que abandonar la
excesiva rigidez academicista del Neoclasicismo, donde a partir del reinado de
Carlos III se buscaba la captura de imagenes y motivos españoles cotidianos. La
actividad de Goya para la Real Fábrica de Tapices se prolongó durante doce
años, de 1775 a 1780 en un primer quinquenio de trabajo y de 1786 hasta 1792
(otros siete años), año en que una grave enfermedad, que le provocó su sordera,
lo alejó definitivamente de esta labor, enfermedad dela que hablaremos más
adelante en otro post.
PERRO EN TRAILLA
La produccion de estos tapices es llevada a cabo en series:
Dispuestas para el comedor los principes de asturias (futoros
reyes España), los ornamentos del Palacio El Pardo, en el despacho en el
Palacio de El Pardo de los ya proclamados Carlos IV y Maria Luisa de Parma.
EL QUITASOL: La luz es una característica muy importante ya que
enfoca directamente al cuerpo de la maja, destacando así la sombra a la que da
lugar el quitasol,
Con esta obra Goya quiere representar el optimismo del pueblo
durante la Ilustración, así como el liberalismo que predominó durante este
movimiento cultural.
En su vida personal Goya se
casa en 1775 con la hermana de Bayeu y, de los numerosos hijos que tuvieron,
solo cuatro habrían de sobrevivir. Y, como muchas veces sucede, su gran amigo
se convirtió en su enemigo. Bayéu haría duras críticas a su arte y su cultura,
mientras que Goya, por su parte, llegó al punto de casi odiarlo. Pero la vida
de casados continuó. Unas veces mal, otras veces bien. Y si por una parte
pareciese que el futuro les era incierto, por otro lado el presente les era
tranquilo y hasta, diría yo, halagador.
Este trabajo le
permitió establecerse en la capital donde llegaría a ser pintor del rey.
LA FAMILIA DE
CARLOS IV
Francisco de Goya
fue un protegido de la Duquesa de Osasuna lo que le permite convertirse en el
1785 en pintor del rey Carlos III, y en 1789 en el pintor de la cámara del rey
Carlos IV. De este modo Goya va ganando prestigio, y los ascensos se suceden.
En 1785 es nombrado Teniente Director de Pintura de la Academia de San Fernando
(semejante al puesto de subdirector), y en 1789, a sus cuarenta y tres años y
tras la subida al trono del nuevo rey Carlos IV y hacer su retrato, Pintor de
Cámara del Rey, lo que le capacitaba para ejecutar los retratos oficiales de la
familia real a la par que obtenía unas rentas que le permitían darse el lujo de
comprarse coche y sus tan deseados «campicos», como reiteradamente le escribía
a Martín Zapater, su amigo de siempre. Momentos donde parecia que seria el pico de
su vida emocional y su vida profesional. Goya tocaba la guitarra. Entre sus
aficiones también estaba el baile, la tauromaquia y la esgrima.
LOS DUQUES DE
OSUNA
Sin embargo, quizá
el más decidido apoyo de Goya fue el de los Duques de Osuna (familia a la que
retrató en el afamado Los duques de Osuna y sus
hijos), en
especial el de la duquesa María Josefa Pimentel, una mujer culta y activa en los círculos ilustrados madrileños.
Por esta época estaban decorando su quinta de El Capricho y para tal fin solicitaron a Goya una serie de cuadros de
costumbres con características parecidas a las de los modelos para tapices de
los Sitios Reales, que fueron entregados en 1787. Donde se demarca un cambio
brupto en la tematica de sus obras pasando de temas de momentos felices a
retratar momentos de violencia o de desgracia vistos en sus retratos de”La
caida”o “asalto al coche”.
Después viene el año de 1792 un año fundamental en todo sentido
para la vida de Goya,primero rompe con las reglas de estetismo y neoclasicismo de Megs
expresando en un discurso la necesidad de la libertad del pintor, apoyando la
originalidad del autor, el curso de libre invención, e todo un grito a lo que
mas adelante seria el “prerromanticismo”, del mismo modo fatigado de todas las
responsabilidades que le traia ser retratista dela corte y de las familias
aristocraticas mas famosas y de su puesto académico en la Real Academia de San
Fernando, emprende un viaje sin permiso real hacia Andalucia, permaneciendo primero en la Sevilla junto a
su amigo el escritor erudito Ceán Bermúdez. Allí es probable que le ocurran dos
cosas: conoce a través de Ceán al rico e ilustrado comerciante Sebastián
Martínez y comienza a sufrir los primeros síntomas de una grave enfermedad.
(Motivo de otra discusión).
Martínez lo hace trasladar a su domicilio de Cádiz, confiando en
el buen hacer de los médicos gaditanos de la época, bajo cuyos cuidados se
restablece poco a poco el maestro, quedándole, no obstante, como secuela la
sordera que ya le acompañará hasta el final de sus días. Es ahi donde se podra
decir Goya vuleve a nacer, denotandose un Goya”romantico” con temáticas
pesimistas llevandolo hasta la śatira de la sociedad misma como es posible de
ver en la serie de”Los Caprichos” que supone la primera realización española de
una serie de estampas caricaturescas, al modo de los que había en Inglaterra y
Francia, pero con una gran calidad en el manejo de las técnicas del aguafuerte y el aguatinta —con toques de buril, bruñidor y punta seca— y una innovadora originalidad temática pero con gran contenido
politico hacia critica la sociedad española.
Goya, muy relacionado con los ilustrados, compartía sus reflexiones
sobre los defectos de su sociedad. Eran contrarios al fanatismo religioso, a
las supersticiones, a la Inquisición, a algunas órdenes religiosas, aspiraban a
leyes más justas y a un nuevo sistema educativo. Todo ello lo criticó
humorísticamente y sin piedad en estas 88 láminas. Los Caprichos han influido a varias
generaciones de artistas de movimientos tan dispares como el Romanticismo francés, el Impresionismo, el Expresionismo alemán o el Surrealismo.
MacColl y Malraux consideraron a Goya uno de los precursores del arte moderno,
mencionando las innovaciones y rupturas de los Caprichos.
«25.-Si quebró el
cántaro.»(Detalle)
Goya criticó en esta estampa la
violencia en la educación de los niños.
Los ilustrados creían que la educación podía corregir los defectos y errores humanos.
Los ilustrados creían que la educación podía corregir los defectos y errores humanos.
«43.-El sueño de la razón
produce monstruos.» (Detalle)
En principio Goya tenía previsto
que fuera la portada de sus grabados. Aquí se retrató de forma muy diferente a
como finalmente decidió presentarse en el inicio de los Caprichos: abstraído,
medio dormido y rodeado de sus obsesiones. Un búho le alcanza los útiles de
dibujar, señalando claramente la procedencia de sus invenciones.
En el dibujo preparatorio, pensado como Sueño, dice: «... El Autor soñando. Su
intento solo es desterrar vulgaridades perjudiciales y perpetuar con esta obra
de caprichos, el testimonio sólido de la verdad».
Los Caprichos carecen de una
estructura organizada y coherente, pero posee importantes núcleos temáticos. Los
temas más numerosos son: la superstición en torno a las brujas, que predominan a partir del Capricho 43 y que le sirve para de
forma tragicómica expresar sus ideas sobre el mal; la vida y el comportamiento
de los frailes; la sátira erótica que relaciona con la prostitución y el papel de la celestina; y en menor número la sátira
social de los matrimonios desiguales, de la educación de los niños, de la
Inquisición.
Goya en las brujerías ha dado por concluidas
sus inquietudes personales de sátiras sobre la inconstancia femenina o la
censura de los vicios sociales, y ahora cree en la existencia del mal y lo
expresa en seres de una fealdad repulsiva. Mediante una fantasía desbordante
deforma los rasgos de los rostros y cuerpos de estas brujas tragicómicas
sugiriendo nuevas formas de malignidad.
Un grupo que se desarrolla paralelo al de las brujas es el de los duendes. La creencia en duendes era una superstición menor, que no inspiraba terror y se les veía de forma familiar, festiva y burlona. Además en la segunda mitad del siglo XVIII la palabra duende significaba a menudo fraile, ello explica que los duendes de Goya vayan vestidos con hábitos religiosos. Goya parece tratarlos inicialmente tal como se intuían los duendes como personajes inofensivos. Pero conforme avanzan las láminas estos se van transformando en seres siniestros cuyas actividades no tiene nada de inofensivas. Según los manuscritos de Ayala y de la Biblioteca Nacional que interpretan los Caprichos, la intención de Goya sería señalar que los verdaderos duendes son los curas y frailes que comen y beben a costa nuestra y que tienen la mano larga para coger.
Cronológicamente, según Camón Aznar
hay tres etapas en la elaboración de estos Caprichos. Los primeros en el tiempo
corresponden a aquellos más intrascendentes y se hallan dentro del clima
estético de los últimos cartones con predominio de majas y amoríos, son fruto
de experiencias personales marcadas por el recuerdo obsesionado de la duquesa
de Alba. En la segunda etapa se aclaran las superficies destacando con nitidez
las figuras, el mundo se contempla desde el escepticismo y la sátira se hace
despiadada con personajes más bestiales. El último periodo de ejecución, que
coincide con las láminas finales a partir de la número 43, corresponde al mundo
de los delirios con seres monstruosos
Despues de expresar su critica
social y religiosa dela sociedad en estos cuadros, Goya vivia en una epoca
turbulenta e España donde a partir del motín de Aranjuez Carlos IV se ve obligado a abdicar y Godoy a abandonar el
poder. Tras el levantamiento del dos de
mayo dará comienzo la
llamada Guerra de la
Independencia.donde si bien nuca
aclaro sus ideales politicos (auqnue prbablemete liberal como la ayoria de
losilustrados fraceses), siempre enmarco
su odio a la guerra y las graves consecuencias de las mismas. Su aportación más
decisiva en el terreno de las ideas es la denuncia que realiza en Los desastres de la guerra de las terribles consecuencias sociales de todo
enfrentamiento armado y de los horrores sufridos en toda guerra de cualquier
época y lugar por los ciudadanos, independientemente del resultado y del bando
en el que se produzcan.
EL LEVANTAMIENTO DEL 2 DE MAYO
El descontento popular supuso que
se llevase a cabo una resistencia nacionalista y finalizó con la subida al trono
de Fernando VII tras el motín de Aranjuez. Este, a su vez, abdicó en favor de
Jose I, hermano de Napoleón.
Despues del coienza de la
restauración española se sabe que Goya empieza su viaje a Zaragoza en octubre
de 1808, tras el primer Sitio de Zaragoza, a requerimiento de José Palafox y Melci, general del contingente armado que resistió el asedio francés.
La derrota en la Batalla de Tudela de las tropas españolas a fines de noviembre de 1808 llevó a
Goya a marchar a Fuendetodos y más tarde a Renales(Guadalajara), para pasar el fin de ese año y los primeros meses de 1809
en Piedrahíta (Ávila). Es allí (o en sus cercanías) donde con probabilidad pintó el
retrato de Juan Martín, el
Empecinado, que se hallaba
en Alcántara (Cáceres). En mayo de ese año Goya regresa a Madrid, tras el decreto de José
Bonaparte por el que se instaba a los funcionarios de la corte a volver a sus
puestos so pena de perderlos.
Poco se sabe de la vida personal de
Goya durante estos años. 1812 es el año de la muerte de su esposa, Josefa
Bayeu. Tras enviudar, Goya entabló relación con Leocadia Weiss, separada de su marido —Isidoro Weiss— en 1811, con la que
convivió hasta su muerte, y de la que pudo tener descendencia en Rosario Weiss, aunque la paternidad de Goya no ha sido dilucidada.
Vencido Napoleón y expulsado del
trono de España su hermano José, empezaron para Goya unos momentos, o más bien
años, sumamente difíciles. En realidad Goya había colaborado hasta cierto punto
con el invasor. A Goya se le consideraba liberal, ideas algo radicales, y esto
no podía ser tolerado.
Sus amigos, por otra parte, la mayoría de ellos habían sido
desterrados. Él, Goya, sordo y no con mucho dinero que digamos se trasladó a
una vieja finca en las afueras de Madrid, a la que desde aquél preciso momento
empezaron a llamar la “Quinta del Sordo”. Goya adquiere esta finca a
orillas del río Manzanares, cerca del puente de Segovia, y con vistas hacia la pradera de San Isidro, en febrero de 1819. Se especula que era para poder vivir allí
con Leocadia Weiss, a salvo de rumores, pues estaba casada con Isidoro Weiss, Es
aquí donde Goya como parte de la decoración de su quinta pinta como murales con
tencica de yeso crea las famosas “pinturas negras” donde Goya enfermo, sordo, solitario,con
problemas con la inquisición y si bien
pudiendose describir hasta huraño transforma su pesimismo, la realidad
deformada y el matiz grotesco en verdaderas obras de arte. Los temas son siniestros, fantasmagóricos y
sórdidos: brujería, aquelarres, violencia, personajes siniestros, etc. La España de su época (principios del siglo
XIX) queda retratada en su vertiente más horrible. En estas pinturas negras puedes observar una
pincelada suelta y deshilachada, llena de fuerza expresiva, colores pardos,
ocres y negruzcos y, a veces, contrastes de luces-sombras muy acusados. No le
importa el realismo sino el reflejo de lo horrendo mediante formas
desencajadas, alteradas, expresiones terribles y gestos esperpénticos.
SATURNO DEVORANDO A SU HIJO: Terrorífica escena mitológica que
recrea la leyenda de Saturno, dios del tiempo y de la muerte quien, amenazado
por el oráculo sobre que un hijo suyo lo destronaría, decidió comérselos a
todos. Aquí le vemos desesperado, nervioso y crispado devorando un frágil cuerpecito
al que ya le ha arrancado la cabeza y los brazos. La visión del dios como un
viejo frenético cuya boca es una fauce negra, cuyo pelo se agita hacia un lado
mostrándonos las dentelladas convulsas como si fuera un depredador y las manos
apretando horriblemente el cuerpo de un hijo, nos conforman un cuadro
sobrecogedor que estremece por su crueldad y violencia desatada.
DOS VIEJOS COMIENDO: La escena parece sacada de una película de
terror. Los dos personajes son diferentes: el de la izquierda parece una vieja
desdentada y fea, cubierta con un velo y con expresión resabiada y cruel que se
dispone a tomar sopa con una cuchara. El de la derecha es prácticamente
cadavérico y la cara semeja una calavera, con las cuencas oculares vacías y la
boca como una oquedad. Lo que tiene delante podían ser papeles, tal vez una
lista que está señalando, puesto que puede ser la propia muerte, marcando a los
próximos en morir. Las pinceladas son manchas de color, pinceladas aplicadas
como brochazos. El fondo es negro, lo que resalta las expresiones de estos dos
no muy agraciados sujetos.
EL AQUELARRE: Un aquelarre era un reunión de brujas que invocaban
al diablo según la inquisición de la época. Incluso las acusaban de tener
relaciones sexuales con él y de“ chuparle sus partes pudendas”.
Goya nos muestra un aquelarre en torno al demonio, representado
aquí como silueta en sombra de un macho cabrío rodeado por las brujas de
expresiones alucinadas. Pero no sólo hay brujas, también hay frailes y
campesinos. Mientras lucifer está pronunciando su discurso, la muchedumbre de
rostros animalescos y gran fealdad sigue atenta su alocución; son una masa
compacta de aspecto grotesco. A la derecha del todo una joven está sentada en
una silla, es la que va a ser iniciada en los ritos satánicos para convertirse
en bruja. A la derecha del diablo está su ayudante, una bruja de facciones
bestiales y manto blanco (en contraste con el negro de Satán), que está junto a
frascos, botellas, una cesta y una caja; todos ellos instrumentos para la
ceremonia satánica que se va a desarrollar a continuación.. Todos los rostros
muestran sorpresa, miedo y expectación.
Como se sabe, el
ambiente en España, al menos para Goya, era ya insoportable. El rey le había
devuelto su cargo no sin antes “advertirle” o señalarle que más bien lo que
Goya debiera merecer era “el garrote”. Sin embargo, por “amistad”, por “buena
gente” o a fin de “comprarlo” le perdona, le absuelve y le hace pintar para él.
Así, obligado a pintar para el rey, ya casi sin amigos y sumido en
un clima espiritual que le era totalmente adverso, Goya prefiere el destierro
voluntario y decide marcharse a Francia. Esto, en 1824, y pretextando razones
de salud para que de este modo le permitieran solicitar una licencia de seis
meses y así retomar nuevas fuerzas y energía. Llega a París, ya viejo, bastante
sordo, torpe y débil. Sin embargo, el ánimo que posee Goya le hace revivir. Ahí
reencuentra viejos amigos, cena con ellos y esto le da más ánimo para seguir
por el mundo. Pinta varios retratos, hace varios dibujos, se traslada a Burdeos
(casi en la frontera con España), y de ahí le asaltan nuevamente las
preocupaciones económicas. Le invade la nostalgia, Madrid, los recuerdos y
desamores que tuviera con la gran duquesa de Alba.
Goya continúa pintando. Hace autoretratos, cuadros, dibujos y
litografías, las cales le absorben la mayor parte de su tiempo. Consigue que el
rey lo jubile dándole sueldo completo. Se dedica luego a su familia. Tenía ya
para entonces 80 años. Regresa a Burdeos acompañado de su nieto Mariano. Se
reúne con viejos y jóvenes amigos. Asiste a tertulias, pláticas de café,
corrillos... Dedica gran parte a le educación de su hijo -el único que llegó a
edad adulta-, así como de su nieta adoptiva. Su vista se hace cada vez más
débil y se ve obligado a utilizar gruesos lentes.
Su estado de
salud era muy delicado, no solo por el proceso tumoral que se le había
diagnosticado tiempo atrás, sino a causa de una reciente caída por las
escaleras que le obligó a guardar cama, postración de la que ya no se
recuperará. Tras un
empeoramiento a comienzos del mes, Goya muere a las dos de la madrugada del 16
de abril de 1828, acompañado en ese momento por sus deudos y por sus
amigos Antonio de Brugada y José Pío de Molina.
Al día siguiente se le entierra en el cementerio bordelés de La
Chartreuse, en el mausoleo propiedad de la familia Muguiro de Iribarren, junto
a su buen amigo y consuegro Martín Miguel de Goicoechea, fallecido tres años
atrás. Tras un prolongado olvido, en 1869 se efectúan desde España distintas
gestiones para trasladarle a Zaragoza o a Madrid, lo que no era posible
legalmente hasta pasados cincuenta años. En 1888 (a los sesenta años, pues) se
hace una primera exhumación (encontrándose los despojos de ambos esparcidos por
el suelo, y la cabeza de Goya desaparecida), que por desidia española no
confluye en traslado. En
1899 por fin se exhuman de nuevo y llegan finalmente a Madrid los restos de los dos, Goya y Goicoechea. Depositados
provisionalmente en la cripta de la Colegiata de San Isidro, pasan en 1900 a una tumba colectiva de «hombres ilustres» en la Sacramental de San Isidro y
finalmente, en 1919, a la ermita de San Antonio de la Florida, al pie de la cúpula que el aragonés pintara un siglo atrás,
donde desde entonces permanecen.
VIDA AMOROSA
JOSEFA
BAYEU:
De la esposa de Goya, Josefa Bayeu, se sabe muy poco, sólo que
debió ser mujer hogareña, siempre a la sombra del pintor, y que tuvo con él
siete hijos. Josefa Bayeu debió ser una mujer muy discreta, tanto que no se
prodigaba en absoluto y que no influyó casi en la vida de su marido. No se
conocen detalles de su existencia y su imagen sólo nos ha llegado por un dibujo
a lápiz del propio Goya cuando ella contaba con más de 50 años (data 1805) y
donde se la ve ya avejentada encorbada, pero no es, como se ha creído
erróneamente, aseguran los expertos hoy día, el retrato femenino de una mujer
joven sentada en un sillón con una pañoleta blanca transparente y las manos
enguantadas sobre el regazo, que por la fecha de la realización debía contar
entre veinte y treinta años, ella fallece en 1812 sin muchos datos al respecto.
LA DUQUESA DE ALBA:
Importante figura
en la vida de Goya fue la duquesa de Alba. Hermosa mujer con quien empieza
amistad en 1791. Goya pinta un espléndido retrato de la duquesa con una
dedicatoria que dice “su amigo Goya”, y lleva por fecha 1795. La duquesa juega
un papel muy importante en la vida de Goya. Ella ya era casada, pero estaba
harta de estarlo. Empieza la amistad, y la duquesa le encarga varias
comisiones. Una de ellas era pintarle (tanto cuadros como su propio retrato);
y, otras más, para que le proporcionase un poco de amor y aventura. La duquesa
se había casado a los trece años con el marqués de Villafranca y llevaba ya
veinte años de matrimonio. Era hermosa, bella, delgada, menuda y muy coqueta o
pizpireta. En realidad, lo que pudiéramos llamar la primera mujer moderna que
aparece en España. Y, como es lógico suponer, Goya queda prendado de ella. Y se
juntaron la ronda con los piteros... La duquesa, extravagante y coqueta, viaja
con Goya por toda Andalucía y una buena parte de España. Sin embargo, la
felicidad de Goya no podría durar mucho. La picaresca señora empieza a jugar
con otros hombres, distrayendo su atención hacia algunos toreros de moda, entre
ellos Costillares. Como es lógico, a nuestro rechonchito personaje, Goya, no le
agradó mucho esto, viéndose posteriormente en sus pinturas un arte que oscila
entre el sarcasmo y la violencia, por un lado, y la risa y la alegría de vivir,
por el otro. Son años en los que pinta su Maja Desnuda; escenas de toros, balcones floridos en que asoman
damas tapadas, escenas de colores, tal vez fuertes, “proyectivas” o agresivas,
donde deja ver su odio, su sarcasmo o su ironía por lo que acontece en la
fiesta brava. Goya sigue pintando a “su mujer”. En una ocasión la pinta y la
dibuja con una sortija en cuyo centro se halla escrito el nombre de Goya.
Dibujo y pintura donde ella señala con el dedo la firma del pintor, escrita
hacia arriba, como si quisiese que ella solo lo leyera. Ciertamente todos
estos datos de su posible amorio siempre quedaron manifestos como una leyenda
pues nunca se demostro que incluso la pintura de la Maja desnuda fuera la misma
duquesa de Alba.
LEOCADIA WEISS (ZORRILLA)Leocadia Zorrilla (Madrid 1788-Madrid
1856) era huérfana y al parecer gozaba de una excelente posición económica. Se
dice que era una mujer atractiva, cultivada, amante de la música y experta
amazona, que casó con Isidoro Weiss en 1807, un hombre muy rico por su negocio
de joyería y de gran peso social. Pero en 1811 el matrimonio sufrió una crisis,
a la que quizá contribuyó su precaria situación económica, consecuencia de la
ruina del negocio de joyería del marido; éste acusó a Leocadia de adulterio, y
volvió a hacerlo un año después, aunque, cuando en 1814 nació Rosario, la
última hija de Leocadia, Isidoro Weiss reconoció su paternidad matrimonio se acabó separando en 1814.
Weiss se quedó con el hijo mayor de ambos (Joaquín) y ella con dos (Guillermo y
Rosario).
La joven Leocadia pasó apuros económicos tras sufrir sus problemas
conyugales (era habitual en esa época que al ser acusada de adulterio no se
pudiera recuperar los bienes y el dinero que había aportado al matrimonio) lo
que la llevó, al parecer, a ser acogida por el artista, viudo desde 1812, como
ama de llaves dada su relación de parentesco solo un año después de los hechos,
algo que parece ser esta documentado.
Pero de ama de llaves, según parece deducirse de ciertas cartas de
Moratín, amigo del pintor, y de la propia Leocadia, pasó a ser la compañera
sentimental de los últimos años de Goya, con quien vivió en Madrid y en su
exilio en Burdeos, acompañada de sus hijos dos hijos, Guillermo y Rosario.
Independientemente de la relación que mantuvieran, parece claro
que la convivencia con una mujer cuarenta y dos años más joven que él influyó
en el ánimo de Goya, ya septuagenario, y por ello aparece como una de las
principales protagonistas en las pinturas del piso bajo de la Quinta donde
reflexiona sobre la vida y la muerte.
Goya es y
siempre considerado uno de los pintores universales del arte, tanto por su
calidad de producción, la fuerza de su personalidad y su temática pero sobre
todo como uno de los revolucionarios de lapintura, maestro de todas las
tecnicas y quizas el padre de las vanguardias. Podremos siempre ver en su obra
a diferentes Goyas pero sin ninguna duda a pesar de todas las dificultades que enfrento
jamasvolveremos a ver a un nuevo Franscico Goya y Lucientes.


































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